Antero Agualimpia Mosquera, Maestro de la música y composiciones. Por :Américo Murillo Londoño (Mis memorias-Primera parte)

El Pasado sábado 10 de octubre del año en curso se cumplió una versión más de la final del Festival de Música y Danza Antero Agualimpia, después de un receso superior a una década contada desde el fallecimiento de su inspirador Antonio Elimeleth Mosquera Perea, quien ostentaba la calidad de Diputado de la Asamblea Departamental del Chocó, cuando en el año de 1995 la Duma expidió la Ordenanza 004 del 16 de marzo, institucionalizó   como un festival del orden nacional, cuya ejecución sería con agrupación musical en formato de chirimía.

La convocatoria para la celebración del mencionado festival permitió que se inscribieran 52 grupos de danzas y 22 de chirimía entre los diferentes municipios del Departamento y se hicieron eliminatorias por subregiones así: San Juan, Costa Pacífica, Baudó, Alto Atrato, Darién y Atrato. Terminadas las eliminatorias tanto en danzas como en chirimía, se escogían primero, segundo y tercer puesto. El certamen fue financiado por el Ministerio de Cultura y contó con la participación activa de las Secretaría de Cultura de la Gobernación y la Alcaldía Municipal de Quibdó.

Semblanza de Antero Agualimpia Mosquera

Se afirma que Antero nació en 1924 en  La Esperanza, una finca a orillas del Río Condoto frente a la desembocadura de la quebrada “Caliche” donde sus padres Angelino Agualimpia Asprilla y María Mosquera de Agualimpia tenían un entable minero de extracción manual denominado La Providencia, con decenas de trabajadores; sin embargo hay una versión familiar diferente, en la que se afirma que Antero supuestamente nació en Tadó al igual que sus padres y hermanos mayores; para reforzar dicha versión argumentaban que era costumbre de los Tadoseños que vivían en otras poblaciones del San Juan, llevar a sus mujeres a dar a luz en Tadó, para ser asistida  en el momento del parto por la familia de la gestante. Como el Registro del Estado Civil de las personas en Colombia se implementó en 1938, sólo existe su partida bautismal en la que se anota que Antero nació en Condoto.

Fue Antero el menor de 7 hermanos a saber: Francisco, Irene, Petrona, Carmelina, Catalina, Álvaro y Pedro. Antero pasó su infancia en Condoto entre la escuela, juegos con sus compañeritos y nadar en el río. Al pasar de la primaria a la secundaria su rutina cambia cuando a esa población llega un profesor de música, oriundo del Valle del Cauca de nombre Darío Cáceres, quien inicia el proceso de convocar estudiantes y particulares con aptitudes para la música, a efectos de conformar la banda de la población y de entrada le llama la atención las condiciones innatas de Antero para ejecutar el Clarinete, que inclusive era el menor de todos los seleccionados.

En noviembre de 1934 cuando era Presidente de la República de Colombia, el Dr. Alfonso López Pumarejo viaja a Quibdó para instalar el Congreso Nacional Minero y viaja a la población de Istmina con el objeto de inaugurar la sede administrativa, denominada por los lugareños como Palacio Municipal. Para ese acto solemne es invitada la Banda de Condoto para amenizar la recepción para el Dr. López y su comitiva; en la que figuraba el Intendente del Chocó, en ese entonces el Dr. Adán Arriaga Andrade.

Para que Antero pudiera tocar en el convite se requería la autorización expresa de sus padres, en atención a que aquel era apenas un mozalbete de 16 años que no había bajado pantalones, que era posible al cumplirse la mayoría de edad que era a los 21 años cumplidos. Los menores de edad usaban pantalones cortos que tenían unas tirantas de la misma tela adheridas al pantalón muy parecidas a las calzonarias.

En dicho ágape la persona que se destacó fue Antero Agualimpia, por la magistral ejecución de su clarinete, que llamó la atención de todos los asistentes y como un gesto de reconocimiento de su actuación, el Presidente de la República se comprometió en gestionar  a su favor una beca para que Antero estudiara en Bogotá, en el Conservatorio Nacional y el señor Intendente en regalarle un clarinete nuevo.

Antero Agualimpia

En efecto, Antero viaja a Bogotá y culmina exitosamente su carrera en el Conservatorio Nacional, obteniendo el Título de Maestro Concertista. Antero fue compañero de estudios en el Conservatorio de su paisano Abraham Rentería Salazar y los insignes músicos de nivel nacional Oriol Rangel y Jaime Llano Gonzáles; posterior a ello regresó a Quibdó y trabajó en la antigua Emisora la Voz del Choco, fue profesor de música en el Colegio Carrasquilla y en varios establecimientos educativos.

Tiempo después aproximadamente en 1953 Antero Agualimpia, se embarca en una de esas lanchas que viajaban de Quibdó a Cartagena, para desembarcar en Boca de Amé y de ese caserío, pasa por todos los pueblitos del Río Munguidó y de allí se trasladaba de un lugar a otro por todo el medio Atrato tocando bailes y fiestas de matrimonio; pero siempre teniendo como punto de referencia Boca de Amé, donde tenía una familiar cercana de nombre Arminda Agualimpia; de tal suerte que la vida de Antero se circunscribió a vivir en la selva, la parranda, componer canciones alrededor de unos 13 años y hasta llegó a Convivir con la “Chusma” (Lo que hoy se conoce como guerrilla) bajo el mando del denominado “Capitán Franco” que lo utilizaba para amenizarle sus reuniones y en cierto modo a responder por su seguridad ante otras facciones sublevadas.

Ante reiteradas informaciones que le llegaron a doña Carmelina una de las hermanas de Antero, que éste no llevaba una buena vida allá en el campo; ella se propone desplazarse e ir en su búsqueda y en efecto viaja hasta Boca de Amé a donde su parienta Arminda. Desde ese lugar se dedican a enviarle mensajes con cuanta persona bajaba por el Atrato, informándole de la presencia de su hermana en ese sitio para que se encontraran. Los mensajes le llegaron a Antero y es así como los hermanos Agualimpia se reencuentran y emprenden viaje de regreso a Quibdó a fin de año de 1966.

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